jueves, 24 de enero de 2008

5. MARCO TEORICO

5.1 GENERALIDADES DE LA INDISCIPLINA EN LOS NIÑOS

5.2 LA INDISCIPLINA EN LOS NIÑOS

Para poder abordar el tema de la indisciplina en los niños tenemos primero que saber que es disciplina y cuales son las causas para perder

5.2.1 DISCIPLINA

Es la capacidad de actuar ordenada y perseverantemente para conseguir un bien exige un orden y unos lineamientos para poder lograr mas rápidamente los objetivos deseados soportando las molestias que esto ocasiona. La principal necesidad para adquirir este valor es la auto exigencia ; es decir la capacidad de perdidos a nosotros mismo un esfuerzo extra para ir haciendo las cosas de mejor manera. El que se sabe exigir así mismo se hace comprensivo con los demás y aprende a trabajar y a darle sentido a todo lo que hace. La disciplina es indispensable para que optemos con persistencia por el mayor de los caminos, es decir, por el que nos va dictando una conciencia bien formada, que sabe reconocer los deberes propios y se pone en marcha para actuar.
La disciplina es el valor de la armonía por que todo guarda su lugar y su proporción los seres humanos debemos tender a nuestra propia armonía de ser, pensando y actuando siempre en relaciona a un buen fin. Para conquistar este valor hay que empezar por aprovechar nuestra necesidad de orden en los medios de la disciplina, poner siempre allí esas cosas también hay que practicar el orden en el hablar en el vestir y en nuestras pertenencias “quien hace lo que quiere no hace lo que debe”

5.2.2 LA DISCIPLINA EN LA EDUCACION

Hay varias formas de disciplina pero por lo general la disciplina es un comportamiento humano el cual es un comportamiento como una cierta libertad que se rige a ciertas leyes o reglas en cierta forma.

En una institución educativa la disciplina puede ser expresada como un comportamiento en el cual el alumno se rige a las leyes de respeto hacia el profesor y con y para los compañeros del aula.

Si tómanos en cuenta lo antes expresado en los textos y tenemos como resumen que la disciplina en el curso es la forma por lo cual el estudiante en cierta forma “entrega respeto al profesor y a los compañeros aunque mas seda el caso hacia el profesor ya que la disciplina la hace el curso entero y por lo tanto tenemos que “la indisciplina en la falta de disciplina” por lo cual se lleva a la violación de la regla de oro que es dar respeto y atención al educador en la institución.

Una persona puede carecer de disciplina cuando se encuentra bajo una cierta forma del libertinaje; tenemos en cuenta que la libertad de uno acaban cuando comienza la del otro y es por eso que tanto el educador y el educando se merecen respeto y es por eso que hay veces indisciplina por que abecés el educando abusa de su libertad ocasionando una violación a la libertad del educador
La palabra indisciplina se forjo en el ejercito, como contrario de disciplina, porque era un fenómeno real al que habían de hacer frente. Los tratadistas reconocían dos hechos fundamentales que la indisciplina podía arruinar el ejercito, dejándolo incapacitado para cumplir sus objetivos de disciplina.
Hemos pasado de un extremo a otro: en la escuela antigua, ya en la escuela preescolar

“Es común escuchar que un niño indisciplinado es un niño inquieto o hiperactivo, para esto es necesario conocer el concepto de un niño inquieto, ya que la indisciplina es la carencia de disciplina.”

5.3 DEFINICION DE INQUIETUD

Es una señal o alarma interna, señales que no acaban de comprender y que percibes es a tu alrededor.
Una teoría bien aceptada de la ansiedad postulada originalmente liebert Morris en 1967 sugiere que la ansiedad consiste en dos componentes: inquietud o preocupación y emosionalidad la emosionalidad se refiere ha síntomas fisiológicos tales como sudar y sufrir palpitaciones o tener presión arterial alta.
La inquietud se refiere a una conversación negativa con uno mismo que distrae a menudo la mente de centrarse en una problemática actual. Por ejemplo cuando los estudiantes se muestran ansiosos durante un examen puede decirse en varias ocasiones que van a Fallar o que no pueden recordar la materia o que su profesor se enfadara con ellos esto que piensa interfiere con la acción verdaderamente importante en este momento que es centrase en el examen ya que las áreas del discurso del cerebro que son necesarias para determinar las preguntar del examen se están utilizando para preocuparse.

La inquietud también se refiere a una sensación de preocupación por alguna otra causa por ejemplo una madre puede decir que “esta preocupada” si su niño no aparece en casa cuando se suponía que estaba ahí, puede también referirse ha ciertas acciones o la carencia de dicha clase de acciones”me preocupo por que ella no esta comiendo verduras”

5.3.2 NIÑOS INQUIETOS


Es frecuente observar a niños que parecen no estar nunca quietos; no prestan atención a lo que se les dice; se distraen fácilmente y actúan con una impulsividad casi violenta.
No es un descubrimiento que los niños de hoy son mucho más activos y despiertos que los de hace veinte o treinta años. Vivir en una sociedad que a cada momento los bombardea con estímulos y que la llena de exigencias es una de las razones que llevan a esta mayor impulsividad e inquietud, según los especialistas. "Además, hay períodos en que los niños naturalmente son más inquietos que en otros", dice María Tapia Donoso, psicóloga de la Universidad de Chile y terapeuta familiar del Instituto Chileno de Terapia Familiar de Santiago.

5.4 PROBLEMAS EN LA ESCUELA

Este trastorno aparece típicamente alrededor de los tres años, aunque es habitual que los progenitores recurran a la ayuda profesional cuando el niño entra a la escuela.

Por eso, son las parvularias y profesoras quienes notan con claridad el problema: el niño no presta atención; no permanece mucho rato haciendo sus trabajos. Y cuando los ejecuta, los hace de una manera impulsiva y los presenta desordenados, sucios, con frecuentes errores y omisiones.

En niños pequeños, la hiperactividad se manifiesta a través de una actividad motora gruesa: corren, trepan, saltan por los muebles, siempre en movimiento permanente. Las situaciones de grupo les resultan especialmente conflictivas, y llegan a su forma extrema en la sala de clases, uno de los lugares donde se supone que deben estar atentos durante horas.

Los síntomas de este desorden varían según la situación y el tiempo: suele ocurrir que de repente sus conductas sean muy normales. Es raro el niño que presenta signos de desorden en todas las situaciones y todo el tiempo.


5.4.1 ¿Niño Inquieto o hiperactivo?

La gran cantidad de energía que derrochan y la inquietud constante son señales propias y esperables a esta edad.
“Si pregunta sobre las cosas, si éstas le atraen, se interesa por ellas o dice, ‘¡mira, mamá lo que estoy haciendo’! y pone atención a la respuesta de su madre”, según la especialista, se está frente a un niño simplemente inquieto.

En cambio -agrega- si se sube a medias a la mesa, no se detiene un instante a atender la respuesta del adulto, si las tareas van quedando inconclusas y el niño no se interesa por cumplir aunque sea una pequeña meta, el panorama es distinto, ya que mostraría la conducta de un niño indisciplinado.

“A estos chicos todo les llama la atención, pero nada se mantiene en su campo de concentración; pocas veces hacen caso, porque no conservan en su memoria las órdenes e instrucciones que le dan”, indica esta terapeuta familiar. Su sistema motriz también se ve alterado y por eso con frecuencia se muestran bruscos y se mueven con torpeza.

Los límites para distinguir entre uno y otro caso son difíciles de precisar. María Tapia estima que “si a los padres les parece que su niño -sobre todo si tienen más hijos con quienes comparar- no mantiene la atención y no detiene la mirada ni la movilidad, está bien que consulten”.

En cualquier caso servirá para tranquilizarse y descartar cuadros como el síndrome de déficit atencional, con o sin hiperactividad. Otra razón de peso para consultar es que la excesiva actividad del niño esté alterando su relación con los padres o sus cercanos.
Pero no todos los niños que se mueven mucho y presentan falta de atención son necesariamente hiperactivos. También hay pequeños muy inquietos en el aspecto motriz, con problemas de disciplina, pero que no sufren de un déficit de atención. Por eso, un diagnóstico oportuno no sólo calma, sino que también disipa dudas.

Si la excesiva inquietud aparece repentinamente puede ser señal de que el niño está viviendo una situación que le provoca ansiedad, como las discusiones de sus padres, la muerte o enfermedad de un ser querido o problemas de relación con sus compañeros.

En resumen, un pequeño hiperactivo suele ser más impulsivo, desobediente y bastante obstinado (indisciplinado). Se mueve excesivamente y sin motivo (es frecuente verlos correr sin parar, sin dirección determinada), deja las cosas a medio hacer, sufre fuertes cambios de estado de ánimo y carece de autocontrol. No logra controlar la mayoría de sus movimientos y casi siempre rompe las cosas.

En vez de inhibirse frente a un extraño, puede agitarse más. En algunos casos les cuesta quedarse dormidos o no controlan la emisión de orina, aunque no siempre aparecen todos estos síntomas. Además, para hablar de hiperactividad deben darse estas características de comportamiento por un período de tiempo considerable.

5.4.2 ¿Cómo ayudarlos?

Si los padres sospechan que su hijo es “más que un niño inquieto”, es importante que reciban orientación y diagnóstico. Pueden acudir al pediatra, directamente a un psicólogo infantil o a un terapeuta familiar con experiencia. Hay especialistas que no consideran válida esta clasificación y no creen que exista el llamado síndrome de déficit atencional con o sin hiperactividad.

Cualquiera sea el caso, cuando se trata de ayudar a un niño que manifiesta estas conductas los tratamientos apuntan a desarrollar en ellos un mayor autocontrol, una mejor concentración, enseñarles a expresar sus emociones de manera adecuada, hacerlos practicar ejercicios o rutinas que favorezcan la relajación (yoga o masajes) y, especialmente, a encauzar su energía en actividades de sus interés, lo que puede resultar inmensamente gratificante para el niño.
Crecer con este diagnóstico puede disminuir su autoestima y por eso encontrar aquel ámbito donde sí es hábil es de gran utilidad. Para lograrlo, los padres deben encargarse de descubrir las potencialidades de su hijo.

Los niños inquietos necesitan una rutina muy simple y clara. Cualquier alteración en su sistema tiende a desorganizarlos. Hay que darles instrucciones breves y usar palabras que conozcan. Cuando le hable o le dé órdenes, asegúrese de que el niño lo esté mirando a los ojos y pídale después -de modo cordial y tranquilo- que repita lo que le ha dicho para ver si entendió el mensaje.

Felicítelo y prémielo con su atención cuando esté atento, tranquilo y cuando juegue reposadamente. Si sólo lo toma en cuenta cuando se porta mal, tenderá a repetir esa conducta. En vez de recordarle todo el día lo que no puede o debe hacer, propóngale alternativas de actividades que sí puede realizar. Proporciónele pocos estímulos al mismo tiempo.

Por ejemplo, si va a comer, coloque sólo el plato y la cuchara. Sáquelo a pasear con frecuencia, a lugares amplios y al aire libre. Estimúlelo a correr, saltar y jugar.

En casa, manténgalo ocupado en labores de su agrado, como regar, recoger las hojas del jardín, organizar la correspondencia, etc. Enséñele a postergar sus necesidades, a controlarse y a esperar un rato antes de ser atendido. Asimismo, puede estimularlo a jugar con juegos que desarrollan la capacidad de observación y de concentración. Leerle o contarle cuentos también los tranquiliza y relaja.

Hace mucho tiempo que ser un niño inquieto dejó de ser un signo saludable de niñez. Esto desde que comenzó a deambular el término déficit atencional con hiperactividad en el inconsciente colectivo. “¿Mi hijo es sólo muy activo o estará dentro del 6% o 7% de los niños que padecen de este síndrome?”, se preguntan cada vez con más frecuencia los padres.

Para despejar esta duda, los expertos en psicología y neurología infantil manejan distintas pautas que permiten distinguir entre estos dos tipos de comportamientos y saber cuándo pedir ayuda.

5.5 TEMPERAMENTO HEREDADO

Lo primero que deben saber los padres, dice el doctor Enrique Vicentini, neurólogo infantil de la Clínica Santa María, es la evolución natural que tienen los niños desde que son bebés pasivos hasta niños evidentemente más activos. “Hasta los dos años los menores son moderadamente inquietos, pero a partir de esa edad es esperable que estén en constante movimiento”, puntualiza.

Existen niños que son más activos y curiosos por temperamento (heredable) y otros que en forma sorpresiva comienzan a actuar de forma más hiperactiva. En esos casos, dice Verónica Pérez V. sicóloga infanto-juvenil y docente de la U. del Desarrollo, los síntomas de mayor inquietud obedecen más a cuadros de tipo ansioso o a un período adaptativo del niño.

Por ejemplo, cuando entran al jardín o por la separación de sus padres”.
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5.5.1 DIFICULTAD ACADEMICA

A partir de la etapa escolar el diagnóstico de la hiperactividad como consecuencia de déficit atencional es relativamente más sencillo, comenta el neurólogo.

Esto porque en esta etapa los niños con este cuadro, sometidos al ritmo escolar, suelen evidenciar los primeros fracasos: “Los niños no pueden mantenerse por más de cinco minutos realizando una determinada tarea con estructura y con tiempo y, en general, no son capaces de perseverar en una actividad básica como la lectura, la escritura o el dibujo”, señala el doctor Enrique Vicentini.
Preparación especial: Primer día de clases y déficit atencional
El primer día de clases (escuela o jardín infantil) para cualquier niño puede ser un estrés bastante grande, dice la sicóloga infantil Verónica Pérez, pero para los menores con Déficit Atencional, este impacto es aún mayor. Por lo tanto se requiere de una preparación especial:

- Como son niños ni siquiera frente al televisor pueden estar quietos, es bueno que semanas antes de iniciar las clases, los padres los preparen.

- Eso quiere decir contarle que va a ir a un lugar nuevo y las cosas que podrá hacer ahí. De esta manera, disminuirá su ansiedad y al mismo tiempo su dificultad para mantenerse quietos.

- Ojala que la elección del colegio o jardín infantil sea en función de las necesidades de un niño más activo que requiere de más atención. Por lo tanto, lo ideal es un lugar con pocos alumnos.

- Estos menores necesitan además, mayor regulación de los estímulos externos como el PC, la televisión, el MP3, etc.


5.5.2 ¿Cómo manejar la hiperactividad de los niños?


Tanto los niños inquietos por temperamento, como aquellos que tienen déficit atencional o están viviendo situaciones de estrés “requieren de un manejo especial de los padres e, incluso, un grado mayor de paciencia”, dice la sicóloga Verónica Pérez. Estos son algunos consejos:

- Estos niños deben sentirse aceptados y queridos por sus padres. Esto requiere necesariamente mostrar más paciencia y tolerancia, evitar la hostilidad y privilegiar actitudes acogedoras hacia ellos.

- Deben descubrir en sus hijos capacidades especiales que tengan en áreas no académicas, porque suelen tener mayores frustraciones en este ámbito. Ayuda amplificar sus logros y reforzar sus intereses para canalizar su enorme energía. A través, por ejemplo, de hobbies.

- Los niños inquietos necesitan, además, mayor atención de sus padres para el juego y para realizar actividades lúdicas cuando están en casa. Pero también de algunos límites claros para contener su hiperactividad.

5.5.3 LOS PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTOS DE LOS NIÑOS INQUIETOS

Los problemas de comportamiento por lo general crean otra clase de problemas.

Los niños que son inquietos y problemáticos en la escuela, rápidamente son etiquetados como “niños problema”, “rufianes”, “balas” o simplemente como “tontos”.

Los niños que están en el otro extremo son catalogados como “flojos”, “estúpidos”, para hacer las cosas más difíciles, estos niños a menudo no entienden por qué su comportamiento no es adecuado.

Esto explica la tendencia de estos niños de parecer realmente asombrados, cuando se meten en problemas. Uno de los mayores retos para mejorar el comportamiento del niño, es enseñarle a reconocer las consecuencias de sus actos y a ver las cosas desde el punto de vista de las demás personas.

5.5.3.1 Identificar cuales son los mayores problemas que obstaculizan el aprendizaje del niño.

Para el profesor estos no tienen que ser sus comportamientos más molestos o los que usted desea corregir, así que realice un inventario, evitando que sus emociones influyan en éste, quizás ayudaría el punto de vista de otro instructor o el de los padres del niño.

La realización de una tabla puede ayudar. Para cada punto, deberá enlistar el comportamiento, su frecuencia, que lo dispara y como perturba este en la escala del 1 al 10. Trate de ser lo más específico posible. Para cada problema escriba al menos una estrategia para eliminar o cambiar el comportamiento.

5.5.3.2 Sugerencias para que el profesor tenga formas de tratar a un niño inquieto.

Identificar los problemas en el ambiente del aula

Sugerencias descritas a continuación son obtenidas de un material proporcionado por el profesional en Psicología Dr. Líder Olaya Córdova. Fíjese de la manera en que usted y los demás maestros tratan al niño. ¿Son ustedes demasiado severos? ¿”Espera” que el niño se comporte y lo reprende más rápido que a los demás? ¿Ha eliminado la mayoría de los distractores posibles? ¿La clase es activa y demasiado extenuante con muchos períodos cortos de actividad y poca inactividad? ¿Son los niños supervisados de muy cerca, especialmente cuando trabajan en parejas o en grupo? Observando la manera en que ustedes educan y el ambiente de clase, ayudará a eliminar rápidamente algunos comportamientos indeseables.

5.5.3.3 Modele la conducta saludable

Indique los comportamientos que usted desea que el niño siga, como el no hablar cuando otro está hablando, guardar los útiles después de usarlos, utilizando una voz tranquila y no siendo demasiado crítico.

5.5.3.4 Haga alianzas para tareas difíciles.

Si a un niño le cuesta aprender algo o alguna habilidad, juntarse con alguien, como un alumno mayor y responsable o un asistente de instructor, puede ser de gran ayuda. Recuérdele al niño mayor que su trabajo es ser un modelo y ayudar así el será más comprensivo y realizará mejor su papel.

5.5.3.5 Cuente sus retroalimentaciones.

Trate de mantener un registro de las retroalimentaciones positivas y de las negativas que les da a los niños en la clase. Como seguramente muchas de estas son negativas, busque áreas y habilidades para elogiar activamente, para no parecer malo o negativo.

5.5.3.6 Sea específico.

De a los niños mensajes e instrucciones precisas y específicas. Ellos no son capaces, muchas veces, de leer entrelíneas en una frase como: “Colgarse del pasamanos es peligroso”.

Puede no ser capaz de traducir esto en “Atención, deja de colgarte del pasamanos y regresa a la línea”. Usted necesita hablar claro, palabra por palabra, lo que usted desea que el haga, exactamente en la manera que usted está pensando.

Si usted quiere, siguiendo con el ejemplo, que se aleje del pasamano, dígales exactamente eso. Si usted quiere que dejen en paz los pulgares de sus pies y lo miren a usted cuando está hablando, dígale que lo mire.

Al dar instrucciones específicas que incluyan acciones específicas, elimina cualquier duda o mal entendido o mala interpretación. Use frases cortas.

5.5.3.7Utilice los premios correctamente.

Hay una gran tentación de “impulsar” el buen comportamiento de un niño utilizando recompensas materiales, para cada buena acción. Aunque es algo positivo, busque otras alternativas.

Las recompensas pueden ser también, elogios en frente del salón de clase o los padres del niño, un simple “gracias” o “bien hecho” significa una buena oportunidad de elevar su posición en la clase.

Los premios son aún más efectivos, cuando el niño escoge su recompensa. Y usted quedará sorprendido de lo que pueden solicitar.

Para algunos niños una figurita para colocar en su camiseta puede hacerlos más felices, que el juguete más costoso de la tienda.

Si se ha puesto una recompensa material, utilice la técnica de ganar estrellas o tickets para obtener el premio grande al llegar a cierto número de éstas. De esta manera cada estrella o ticket se convierte en una mini recompensa.

5.5.3.8 Utilice la frase: “cuando.... entonces...”

Si un niño no está realizando un comportamiento específico, como mantenerse sentado o guardar silencio, pruebe utilizar la frase: “cuando.... entonces...” como: “Cuando te sientes y dejes de hablar, entonces explicaré las reglas del juego que vamos a comenzar.” O “Cuando patees la pelota chica hasta la meta, entonces cambiaremos a la pelota grande”.

Obviamente la parte “entonces” debe sonar emocionante y gratificante y servir como un estímulo para dirigir el comportamiento hacia lo adecuado. Siempre utilice “cuando” en vez de “si”, por que “cuando” implica que el niño debe hacer algo y “si” implica que tiene la opción de hacerlo o no.

5.5.3.9 No utilice el término niño inquieto como una excusa.

Resístase al recurso de utilizar el término niño inquieto como una excusa para el comportamiento del niño.

Si usted lo exenta de sus consecuencias, responsabilidades y expectativas por este hecho, no le está haciendo ningún favor.

Claro que es más fácil usar la inquietud como una excusa en vez de tratar de hacerle seguir las reglas, pero esto significaría que nos estamos rindiendo ante él. Tómese el tiempo y el esfuerzo necesario para ayudar al niño.

Esto implica muchísimo tiempo al principio, pero pagará grandes dividendos en el largo plazo.

5.5.3.10 Hable agradablemente.

Si usted quiere que un niño inquieto le escuche, trate de hablar despacio, con bajo volumen y breve. Los niños a los que se les grita las instrucciones y los gritos aumentan, conforme aumentan las instrucciones, son niños que se quejan todo el tiempo.
También ayuda hacer contacto visual antes de empezar a hablar, así usted sabe que cuenta con la atención del niño.